Lun. Oct 18th, 2021

La abdominoplastia está recomendada para paciente que no sean obesas pero presenten una acumulación de grasa, exceso de piel y distensión de los músculos de la pared abdominal que no mejoran con dieta ni ejercicio.

También puede utilizarse para tratar un descolgamiento abdominal que puede aparecer tras una rápida perdida de peso. Este tipo de operaciones se dan en pacientes que padecían obesidad mórbida y que, tras una dieta o cirugía, han conseguido una perdida masiva de peso que ha provocado que la piel que rodea el tronco cuelgue de una manera muy antiestética, desmotivándoles y pudiendo llevarles a abandonar su estilo de vida saludable, con la consiguiente recuperación del peso perdido. La abdominoplastia puede ayudar en estos casos a proporcionarles una mejora en su físico que les resulte reforzante y motivadora.

Su uso también está recomendado en mujeres que han tenido uno o más embarazos, en los que se ha formado piel extra por la expansión de los meses anteriores al parto. Pasado el embarazo, la piel aparece floja y el abdomen presenta un aspecto abultado y con estrías.

El proceso de envejecimiento normal también puede provocar que la piel pierda su elasticidad y los músculos se debiliten, provocando un abdomen débil y una cintura floja y caída. La abdominoplastia tiene un efecto rejuvenecedor de la figura que hace que la persona se siente más joven y vital.

Puede existir una predisposición genética en algunas personas que hace que la grasa se les acumule en determinadas zonas del cuerpo. Esa grasa, acumulada en la región abdominal, puede ser resistente a la dieta y el ejercicio por lo que la única manera de solucionarlo será someterse a una abdominoplastia.

Aunque se suele asociar la cirugía estética con las mujeres, hay muchos hombres que se someten a una abdominoplastia para aplanar la zona abdominal, ya que resulta difícil de tonificar con dieta y ejercicio.

Hay casos en los que, sin embargo, la abdominoplastia estará desaconsejada. Algunos de estos casos son:

  • Personas con muchos kilos de más: La abdominoplastia no sustituye a un programa de pérdida de peso ni a unos hábitos saludables de dieta y ejercicio. La calidad del resultado disminuye en pacientes que planean cambiar drásticamente su peso.
  • Personas demasiado jóvenes: La abdominoplastia funciona mejor en adultos con un peso estable.
  • Personas que se hayan sometido con anterioridad a alguna cirugía para bajar peso.
  • Mujeres que planeen quedarse embarazadas. La abdominoplastia no impide los futuros embarazos pero puede provocar complicaciones y la distensión abdominal puede volver a aparecer tras el embarazo.
  • Personas con problemas de salud general, sobre todo con problemas de cicatrización.
  • Fumadores: Presentan problemas de cicatrización que pueden provocar una necrosis del colgajo cutáneo abdominal. Si un fumador planea someterse a una abdominoplastia, deberá dejar de fumar las tres semanas anteriores a la intervención y mantenerse sin fumar durante al menos las tres semanas posteriores.
  • Pacientes que no se comprometan con llevar tras la operación un estilo de vida sano y una dieta saludable. Estos pacientes perderán con facilidad los beneficios obtenidos en la abdominoplastia.