Lun. Oct 18th, 2021

La otoplastia es una técnica quirúrgica utilizada para resolver las deformidades de la oreja. Estas deformidades pueden ir desde la ausencia total de oreja (llamada microtia) hasta la proyección de la misma.

Esta operación no mejora la funcionalidad de la oreja, por lo que no aumentará la audición del paciente, pero sí mejora su aspecto físico y su autoestima.

En los casos de reconstrucción de la oreja por ausencia de la misma (microtia), se usa la técnica de Brent, que es un procedimiento quirúrgico y artesanal en cuatro pasos que reconstruye la oreja en dos años. Esta enfermedad congénita, muy poco frecuente, puede afectar a una de las orejas o a las dos. Si es bilateral, el riesgo de perdida de audición es mayor, aunque se puede alcanzar un buen nivel auditivo con la cirugía reconstructiva de orejas y audífonos de conducción ósea.

La técnica de reconstrucción de orejas sigue estos cuatro pasos, que deben realizarse dejando al menos tres meses entre una y otra:

  • Se obtiene cartílago sano de las costillas y se inserta en un bolsillo de piel bajo la oreja dañada.
  • Se crea el nuevo lóbulo.
  • La oreja recién formada se levanta desde el costado de la cabeza y se aplica un injerto de piel en la parte inferior de la oreja.
  • El cirujano crea una abertura que simule el canal auditivo natural y busca el equilibrio y la simetría en los contornos de la oreja.

También puede realizarse una cirugía reconstructiva en las orejas dañadas por una lesión. Los lóbulos desgarrados se corrigen con procedimientos ambulatorios pero una reconstrucción total requerirá mucho tiempo de tratamiento quirúrgico.

En los casos de proyección de oreja por falta del helix o antihelix, se reconstruyen estos mediante cirugías.

La otoplastia puede utilizarse también para remodelar el aspecto de una o ambas orejas, reducir su tamaño o el de los lóbulos o eliminar y remodelar la piel y el cartílago excedente de las orejas en coliflor (orejas plegadas y dañadas en su forma y estructura por golpes repetidos). Si lo que preocupa al paciente es el tamaño y la forma de sus orejas más que su proyección, puede someterse a una cirugía de reducción de orejas. En ella, el cirujano extraerá las partes no deseadas de cartílago y piel y remodelará la oreja para darle un aspecto más compacto.

Aunque muchos pacientes sólo requieren la corrección de una oreja, otros muchos tienen problemas estéticos en ambas. A estos pacientes se les realiza una otoplastia bilateral, que sigue el mismo procedimiento y tiene los mismos efectos secundarios y proceso de recuperación que la otoplastia simple, aunque hay más riesgo de comezón y palpitaciones.

Esta cirugía suele realizarse con anestesia local y sedación en adultos y con anestesia general en niños. Se recomienda realizar la otoplastia durante la infancia, ya que hay menos probabilidades de que la oreja regrese a su forma anterior, ya que si la oreja crece en una posición incorrecta, el cartílago auricular intentará regresar a la posición que ocupaba.

Para comenzar la operación, el cirujano realizará una incisión detrás de la oreja para exponer el cartílago. Luego remodelará el cartílago y quitará la piel sobrante. Si es necesario, colocará la oreja más cerca de la cabeza y cerrará la incisión. La operación suele durar entre una y dos horas.

Existen técnicas de remodelación que no requieren cortar el cartílago y que sirven para manipular la forma y posición de la oreja mediante puntos y suturas.

Las indicaciones estéticas fundamentales de la otoplastia son la corrección de la sorejas desplegadas y de los desgarros traumáticos del lóbulo, estos últimos producidos habitualmente por pendientes.

Método y Técnica quirúrgica

En ambos casos se trata de procedimientos quirúrgicos, que pueden realizarse bajo simple anestesia local y analgesia-sedación.

En el caso del despegamiento, la incisión quirúrgica se realiza en el dorso de la oreja, en situación totalmente invisible; se trata de manipular adecuadamente (disección, resección, picatura, anclaje…) los cartílagos que conforman el pabellón auricular, para colocarlos en forma y situación normales.

En los desgarros se procede a la reparación quirúrgica y a ala adecuada sutura de los tejidos del lóbulo, para su reconstrucción. En la mayoría de ocasiones la sutura abarca incluso a los orificios existentes anteriormente; estos serán rehechos más adelante si el paciente decide la reutilización de pendientes que lo requieran.

Para unir las orejas a la cabeza,  se extirpa un huso de piel de la parte posterior de las orejas, de forma que la cicatriz quedará completamente escondida. Se marca por donde queremos plegar la oreja y se debilita el cartílago para poder doblarlo. El pliegue anterior de la oreja, el antihelix, se crea doblando el cartílago con unos puntos de sutura. Procuramos sobre todo que quede lo más natural posible.   

Anestesia

En la mayor parte de las operaciones de las orejas, se usa la anestesia local con sedación ligera. Este es el tipo de anestesia que prefiero para los adolescentes, y adultos.

También puede ser utilizada la anestesia local con una sedación más profunda supervisada por un anestesista, o con anestesia general. Este tipo de anestesia se recomienda generalmente a niños.

Durante la anestesia local usted estará tranquilo y no sentirá dolor. En la anestesia general, usted estará dormido por completo durante toda la intervención.

En cualquier caso, se le recomendará el método más adecuado.   

Inconvenientes

Las complicaciones postoperatorias son rarisimas: hematomas, infecciones…

El paciente se reinorporará a sus actividades habituales inmediatamente, salvo en los casos en que se haya dispuesto la utilización de un vendaje compresivo (máximo 24 horas).

El pabellón auricular es particularmente sensible, siendo normal el dolor postoperatorio, que requiere la utilización de analgésicos durante unos días.

En el tratamiento de las orejas despegadas se suele recomendar la utilización de una banda elástica por encima de las orejas, por las noches, durante quince o veinte días.

Después d ela reconstrucción del lóbulo deberá retrasarse, durante unas semanas, la utilización de pendientes que requieran del orificio; y si éste ha debido cerrarse, se esperará algunas semanas para rehacerlo. Para favorecer la cicatrización en algunos casos puede ser aconsejable utilizar pendientes de pinza, colocando entre ellos y la piel una almohadilla de protección (la venden en farmacias, joyerías, etc)

Observaciones

Las orejas despegadas representan un inestetismo que provoca graves complejos en los niños y adolescentes. su corrección puede realizarse a cualquier edad; y es tan simple y eficaz que no relizarla o simplemente retrasarla no tiene justificación ninguna.

En el caso de los desgarros del lóbulo, por la utilización continua o repetitiva de pendientes muy pesados o por tracciones violentas, se impone su corrección por motivos estéticos y para la reutilización de pendientes que requieran orificio.

Posteriormente se lleva un vendaje protegiendo las orejas durante una semana y durante dos o tressemanas más es conveniente llevar una banda elástica para mantener la forma y proteger las orejas. A la semana el paciente se encuentra muy bien.Al cabo de 2 – 3 meses se puede obtener una idea aproximada del resultado definitivo, que no podrá ser evaluado correctamente hasta que haya transcurrido un año de evolución.

Duración

Al rededor de una hora.

Usted debe saber que una cosa es el tiempo quirúrgico, y otra es el tiempo real, desde que entra en la sala de operaciones hasta que sale. El tiempo quirúrgico es aproximadamente de 1 hora y media, y el tiempo real puede aumentar de media hora a tres cuartos.  

Riesgos de la otoplastia

A pesar de que la otoplastia es una técnica muy segura y con un elevado índice de satisfacción entre los pacientes, como toda intervención quirúrgica, tiene una serie de efectos secundarios y riesgos que debemos tener en cuenta a la hora de tomar la decisión de someternos a ella.

Entre los efectos secundarios más importantes de esta operación podemos citar:

  • Dolor: El dolor es mínimo y se alivia fácilmente con medicación. Si el dolor es prolongado, puede estar indicando alguna complicación, por lo que habrá que ponerlo en inmediato conocimiento del medico.
  • Picor: Es un efecto secundario típico provocado por la sequedad y la irritación de la sutura. Hay que tener especial cuidado con las otoplastias realizadas a niños pequeños, ya que no deben rascarse.
  • Palpitaciones en las orejas: Desaparecen unos días después de la cirugía y se alivian con medicación. Se deben a la abundancia de flujo sanguíneo que riega esa zona.
  • Entumecimiento: Los nervios que rodean las orejas deben regenerarse, por lo que de manera temporal se puede perder sensibilidad en esa zona. Esta sensación puede durar desde unos pocos días hasta varios meses.

Estos efectos secundarios son comunes y normalmente son temporales, por lo que no debemos preocuparnos por ellos en exceso. Sin embargo, existen algunos riesgos que pueden suceder tras la intervención que revisten más gravedad:

  • Infección: La piel y el cartílago pueden infectarse, lo que amenazará el éxito de la operación. Suele aliviarse con antibióticos, aunque, en los raros casos en los que se forma tejido cicatricial, hay que volver a intervenir.
  • Coágulos: Los coágulos sanguíneos son una complicación poco frecuente. A veces se disuelven por si solos y otras puede solucionarse extrayéndolos con una aguja. Si la inflamación y la hemorragia se prolongan, hay que consultar inmediatamente con el cirujano para comprobar que la oreja está cicatrizando adecuadamente.
  • Sobrecorrección: Se debe a una falta de experiencia o capacidad del cirujano. Entre las sobrecorreciones más importantes podemos señalar la colocación de las orejas demasiado cerca de la cabeza, la corrección asimétrica o inadecuada o las distorsiones del contorno.
  • Aflojamiento de las suturas: Puede hacer que las orejas vuelvan a su posición inicial. Suele producirse por la falta de atención a los vendajes o por una excesiva actividad del paciente, sobre todo si se trata de un niño.
  • Perdida de la audición: Esta complicación es muy poco frecuente. El canal auditivo puede distorsionarse si se producen alteraciones importantes en la concha, lo cual provocaría alteraciones en la audición. Elegir un cirujano experimentado puede minimizar este tipo de riesgo.